Concurso Parque Ribera del Riachuelo


Fundada con el objetivo de afirmar soberanía en la expansión colonizadora, Buenos Aires surge con el fin de guardar el acceso entre el Atlántico y el interior del continente. Concebida como parte de un modelo de ocupación territorial, fue el encuentro entre el antiguo Riachuelo de los Navíos y el Río de la Plata el fundamento de su ubicación, basada en un Puerto al resguardo de los fuertes vientos del sudeste, y una ciudad asentada sobre barrancas, en contacto con la costa pero protegida de las crecidas del río.

Los primeros fundadores advirtieron en las características originales del Riachuelo y su Desembocadura, las respuestas a las precauciones necesarias para el entendimiento con el delicado sistema del Río de la Plata y sus costas. Interpretando estas relaciones como ejes fundacionales de la ciudad, buscaremos recuperar los valores originales en los cuales se equilibraba el territorio, para de esta manera subordinar a ellos los distintos aspectos y escalas de la intervención.




EL TERRITORIO.
Las Cuencas y la Deriva Litoral.

Buenos Aires se asentó sobre una compleja red de ríos y arroyos, de los cuales solo unos pocos mantienen su curso en un relativo grado de conservación. Su red natural de drenaje hídrica, se encuentra severamente modificada. Numerosos cauces han desparecido o yacen entubados bajo las avenidas, impidiendo a la ciudad una natural descarga de sus excedentes sobre el Río de la Plata.
Los ríos de llanura, con su característica ausencia de pendiente, corren gracias a un fenómeno hidrotérmico de contracorrientes, llamado Deriva Litoral.
Esto se explica, diciendo que las márgenes costeras de los cursos de agua, de menor profundidad y mayor temperatura, corren en sentido contrario al curso del río, de mayor profundidad y a menor temperatura. La diferencia entre ambas masas de agua, tiende a equipararse en su contacto, adoptando finalmente la corriente en deriva una misma dirección que el curso del río principal. Es esta relación entre ambos cuerpos lo que determina su flujo, y es este flujo indispensable para mantener limpia nuestras costas.
Proponemos proteger las últimas cuencas de la Metrópolis (Matanza-Riachuelo, Reconquista y Lujan), interpretándolas finalmente como Corredores Ecológicos de Biodiversidad. Grandes parques que aumenten la capacidad de escurrimiento de la ciudad. Una reserva de escala Metropolitana, en las que especies animales puedan migrar entre el río y el campo a través de la ciudad.
Es vital recuperar las costas blandas, en favor una Deriva Litoral que bañe nuestras riberas, contribuyendo a la recuperación de los flujos que mantuvieron limpias y puras a las márgenes de nuestros ríos durante siglos.







LA METROPOLIS.
Parque de la Desembocadura.
La desembocadura original de Riachuelo era muy diferente a la actual, y se extendía hacia el norte en un brazo de agua protegido del Río de la Plata por la isla del Pozo, y separado de la ciudad por la barranca de los Altos. Sobre este tramo se prolongaban una serie de pozos naturales, utilizados como fondeaderos para barcos. Pero la intervención del hombre altero el equilibrio del cauce, y el frágil banco de arena que separaba ambos cursos, paralelos y a contracorriente, se abrió generando una nueva boca sobre el este. La interpretación de esta nueva desembocadura por las lógicas del comercio, como una vía capaz de agilizar la entrada de las embarcaciones, condeno al Riachuelo a su estancamiento. La perdida de su alineación con la Deriva Litoral del Río de la Plata, disminuyo su caudal a solo 6 m3/s, en comparación a los 56m3/s del río Lujan, de dimensiones aproximadas.
Es imposible que dos cursos de agua de distintas temperaturas se mezclen en un proceso lineal eficiente, sin un gradiente térmico que los conecte. Dicho gradiente, fue la desembocadura norte perdida a fines del siglo XVIII. De su recuperación dependerá que el Riachuelo vuelva a fluir.
Para esto, la solución no reside en la ilusión de las grandes inversiones en tecnologías importadas. La solución pasa por recuperar los procesos naturales de los cauces y riberas, con el fin de lograr el equilibrio geomorfológico y recobrar su funcionamiento como ecosistemas.
Podemos centrar este objetivo en dos campos. El primero, será la recuperación del Régimen de Caudales (flujos), recreando la desembocadura original del Riachuelo. El segundo campo, será la recuperación del Espacio Fluvial (riberas), por medio del tratamiento de las márgenes del río como un Parque Ribereño de costas blandas.
La creación de un Parque de la Desembocadura, reproduciendo el antiguo brazo norte del Riachuelo en la Reserva Ecológica, permitirá como dijimos, recuperar el caudal que favorecerá el saneamiento natural del río. A la vez, podremos darle finalmente sentido al titulo que estas tierras vacantes ostentan desde hace 20 años sin mayores fundamentos que las de ser un relleno de escombros arbolado.
Todos los ríos tributarios del planeta, desembocan a contracorriente de los cursos principales. En tanto no asumamos el compromiso de devolver al Riachuelo sus flujos, nuestros esfuerzos por sanearlo serán en vano.







LA CIUDAD.
Parque Ribera del Riachuelo.
El auge de las exportaciones de cuero en el siglo XVII, motivó el asentamiento de mataderos, curtiembres y saladeros sobre la ribera norte del Riachuelo, menos anegadiza que la sur. El tiempo supo traducir estas actividades en industrias y depósitos, signados todos estos cambios por una misma característica común: la utilización del río como vertedero de desechos.
Complementado a un cambio en el Código de Planeamiento que fomente desarrollos no contaminantes, una intervención urbana sobre el espacio público permitirá calificar la zona promoviendo un impulso edilicio que revalorice el barrio. Las vacancias generadas por las infraestructuras industriales y logísticas, serán interpretadas según su valor estratégico, como Nodos programáticos capaces de potenciar su entorno. La intervención sobre el espacio público será tratada de forma lineal, en el campo de la ciclovía, la parquizacion, la accesibilidad y el equipamiento. Concebidas como una misma pieza de ancho variable según las circunstancias propias de cada tramo, su continuidad permitirá articular los nodos entre si de manera de categorizar la intervención en un Parque Ribereño del Riachuelo.
El último aspecto del Parque estaría centrado la recuperación del Espacio Fluvial (riberas), ya que perdería fundamento la intervención si fuese indiferente a la contaminación que hace más que poco habitables las márgenes del Riachuelo. Para esto proponemos una Pieza de Borde, capaz de reproducir una costa blanda de bordes riparios necesarios para la oxigenación, correcta sedimentación, revegetación y recuperación de las comunidades acuáticas. Piezas capaces de apropiarse de las barrancas verdes existentes, potenciándose junto a los nodos programáticos como una prolongación del espacio público.








Conclusiones.
Los proyectos para revitalizar nuestros ríos siempre fueron superficiales, proponiendo la formación de un corredor costero con funciones sociales y recreativas. Se limitaron a crear un frente ribereño que permita una mayor relación con el río, condicionándose al plano de la idealidad, ya que de nada sirve embellecer las márgenes de un río contaminado.
De cara al Bicentenario y en pleno siglo XXI, en donde el mundo reconoce al agua como uno de los recursos naturales más valiosos, la ciudad necesita alinearse al debate internacional afrontando acciones concretas sobre nuestros recursos hídricos. Necesitamos un punto de inflexión y partida, que nos permita reflexionar acerca de la importancia de nuestras cuencas, en relación con la extraordinaria región geográfica de la que formamos parte significativa.
Es por eso que proponemos empezar con el Parque Ribera del Riachuelo este compromiso, concebido entre el agua y la costa para satisfacer tanto el espacio público, como a la vez contribuir al saneamiento natural del río. A partir de la creación de un frente ribereño verde, el contacto entre la costa y el río volverá a ser una margen blanda de público acceso, complementándose a las actividades portuarias sin entorpecer sus funciones. Un corredor natural de flujos costaneros vivos.
El Trasbordador Avellaneda, será el Monumento que representara el compromiso entre la ciudad y su río. El icono de una nueva concientización, que permitirá a los argentinos reencontrase con las costas olvidadas de su ciudad capital.
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Angeles Aguirre + O N A S